Capítulo 17 — La Ciudad Espejo
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Vocabulario
| desacelerar | to slow down |
| reflejo | reflection |
| voluntad | will |
| posibilidad | possibility |
| eco | echo |
| doblarse | to bend |
| brillante | bright |
| superficie | surface |
| figura | figure |
| decisión | decision |
Chapter 17
El tren plateado avanzó sin sonido. No había anuncios, ni luces, ni ventanas. Solo un brillo suave que parecía venir de todas partes y de ninguna. Javier sentía que el vagón flotaba en un espacio vacío.
—¿Cuánto falta? —preguntó Javier.
—No lo sé —respondió Leo—. La Ciudad Espejo no sigue reglas normales. A veces está cerca. A veces… muy lejos.
El tren comenzó a desacelerar. Una luz blanca apareció en las puertas, como un reflejo que no tenía origen.
—Prepárate —dijo Leo—. Esta ciudad no muestra lo que es. Muestra lo que parece.
Las puertas se abrieron.
Javier salió primero… y se quedó sin palabras.
La estación era hermosa. Las paredes estaban cubiertas de paneles brillantes que reflejaban la luz en miles de direcciones. El suelo parecía agua sólida, como si caminaran sobre un lago congelado. Cada paso producía un eco suave, pero el eco no coincidía con el movimiento.
—Es… increíble —dijo Javier.
—Sí —respondió Leo—. Pero no te fíes. Aquí todo es un reflejo. Nada es estable.
Subieron las escaleras hacia la superficie. Cuando llegaron a la calle, Javier sintió que el mundo se doblaba un poco, como si la ciudad respirara de forma irregular.
Los edificios eran altos y elegantes, pero sus ventanas reflejaban cosas que no estaban allí: un cielo diferente, personas que no existían, luces que no parpadeaban en el mundo real.
—¿Ves eso? —preguntó Javier, señalando un edificio.
Leo asintió.
—Sí. Refleja otra versión de la ciudad. No la nuestra.
Javier observó su propio reflejo en una ventana cercana. Pero algo estaba mal. Su reflejo no imitaba sus movimientos. Cuando Javier levantó la mano, el reflejo tardó un segundo en hacerlo. Cuando Javier respiró, el reflejo sonrió.
—Leo… —susurró—. Mi reflejo…
—No lo mires —dijo Leo rápidamente—. Aquí los reflejos tienen voluntad propia. No son copias. Son posibilidades.
Javier apartó la mirada, pero el reflejo siguió sonriendo, como si supiera algo que él no sabía.
Siguieron caminando por una avenida amplia. Las personas que veían no eran personas reales. Eran sombras brillantes, como figuras hechas de luz. Caminaban hacia atrás, o en círculos, o repetían el mismo movimiento una y otra vez.
—¿Qué son? —preguntó Javier.
—Ecos de decisiones —respondió Leo—. Gente que pudo existir… pero no existió.
Javier sintió un escalofrío.
—No me gusta este lugar.
—A nadie le gusta —dijo Leo—. La Ciudad Espejo no te muestra lo que eres. Te muestra lo que podrías haber sido.
En ese momento, una figura apareció al final de la calle. Era un chico de la edad de Javier. Tenía su misma ropa. Su mismo cabello. Su misma cara.
Pero caminaba con seguridad. Con fuerza. Con una sonrisa tranquila.
—¿Quién es ese? —preguntó Javier, aunque ya sabía la respuesta.
Leo respiró hondo.
—Tu otro yo.
El otro Javier se detuvo frente a ellos. Sus ojos brillaban con una luz suave, como si estuvieran hechos de cristal.
—Hola —dijo el reflejo—. Te estaba esperando.
Javier sintió que el corazón le latía más rápido.
—¿Por qué… por qué te pareces a mí?
El otro Javier sonrió.
—Porque soy lo que podrías ser. Lo que serías… si no tuvieras miedo.
Leo dio un paso adelante.
—No lo escuches. No es real.
El reflejo lo ignoró.
—Ven conmigo —dijo—. Aquí no tienes que dudar. Aquí puedes ser perfecto.
Javier sintió un tirón en el pecho. Una parte de él quería acercarse. Quería saber cómo sería vivir sin miedo, sin errores, sin dudas.
Pero otra parte… la parte que había sobrevivido a la Ciudad Vacía… sabía que algo estaba mal.
—No —dijo Javier, con la voz temblorosa—. No eres yo.
El reflejo inclinó la cabeza.
—Todavía no.
La luz alrededor de la figura comenzó a temblar, como si la ciudad misma estuviera esperando la decisión de Javier.
Leo puso una mano en su hombro.
—No te acerques. Aquí, los reflejos pueden atraparte.
Javier respiró hondo.
—No voy contigo —dijo.
El reflejo sonrió… pero esta vez, la sonrisa era fría.
—Entonces te seguiré.
Y dio un paso hacia ellos.
Gramática: El uso de “podría / podrías / podrían” para posibilidades irreales
La Ciudad Espejo muestra versiones alternativas de las personas. Es un buen momento para trabajar el condicional de posibilidad.
1. Podría + infinitivo
Expresa una posibilidad hipotética.
| La ciudad podría mostrar otra versión de ti. | The city could show another version of you. |
| Ese reflejo podría atraparte. | That reflection could trap you. |
2. Podrías + infinitivo (tú)
Para hablar de capacidades no realizadas.
| Podrías ser diferente. | You could be different. |
| Podrías vivir sin miedo. | You could live without fear. |
| Podrías tomar otro camino. | You could take another path. |
3. Podrían + infinitivo (ellos)
Para posibilidades múltiples.
| Los reflejos podrían seguirnos. | The reflections could follow us. |
| Las sombras podrían ser peligrosas. | The shadows could be dangerous. |
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