Capítulo 18 — El Otro Javier
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Vocabulario
| construcción | construct |
| suficiente | enough |
| distorsionado/a | distorted |
| máscara | mask |
| fragmento | fragment |
| reflejar | to reflect |
| voluntad | will |
| paralizar | to paralyze |
| deshacerse | to dissolve |
| observar | to observe |
Chapter 18
El reflejo dio un paso hacia ellos. No hacía ruido. No dejaba sombra. Pero cada movimiento parecía demasiado preciso, demasiado seguro, como si hubiera practicado ser perfecto durante años.
Javier retrocedió un poco.
—No te acerques —dijo Leo, poniéndose entre ellos.
El otro Javier sonrió.
—¿Por qué no? Solo quiero hablar.
Javier sintió un escalofrío. Su voz era igual a la suya… pero más suave, más firme, más segura.
—¿Qué eres? —preguntó Javier.
El reflejo inclinó la cabeza.
—Soy tú. O mejor dicho… soy lo que podrías ser.
Leo apretó los dientes.
—No es él. Es una construcción de la ciudad.
El reflejo lo ignoró.
—Mírame —dijo, dirigiéndose solo a Javier—. Aquí no tienes miedo. No dudas. No fallas. Aquí eres la mejor versión de ti mismo.
Javier sintió un tirón en el pecho. Una parte de él quería acercarse. Quería creerlo.
—No… —murmuró—. No eres real.
El reflejo sonrió con paciencia.
—¿Y qué es “real”, Javier? ¿El miedo que te paraliza? ¿La inseguridad que te hace dudar? ¿La culpa por dejar a tu hermana sola? Yo no tengo nada de eso. Yo soy lo que tú deseas ser.
Javier sintió que el aire se volvía más pesado.
—No hables de mi hermana —dijo, con la voz temblorosa.
—¿Por qué no? —preguntó el reflejo—. Aquí podrías protegerla. Aquí podrías ser fuerte. Aquí podrías ser suficiente.
Leo dio un paso adelante.
—Basta. No lo escuches. Está usando tus pensamientos contra ti.
El reflejo lo miró por primera vez.
—Tú no deberías estar aquí —dijo con frialdad—. Este no es tu espejo.
Leo abrió la boca para responder, pero el reflejo levantó una mano. La luz alrededor de ellos tembló, como si la ciudad misma obedeciera al reflejo.
—Javier —dijo el otro—. Ven conmigo. Solo tienes que dar un paso. Uno. Y todo será más fácil.
Javier sintió que sus pies querían moverse solos. Como si la ciudad tirara de él.
—No… —susurró—. No quiero ser perfecto.
El reflejo parpadeó, sorprendido.
—¿No?
Javier respiró hondo.
—Quiero ser yo. Con mis errores. Con mis dudas. Con mis miedos. Pero yo.
La luz alrededor del reflejo comenzó a vibrar.
—No entiendes —dijo el otro Javier—. Sin mí, nunca serás suficiente.
Javier levantó la cabeza.
—Tal vez no. Pero prefiero ser real.
El reflejo dio un paso atrás. Su sonrisa desapareció. Su rostro se volvió rígido, como una máscara que empezaba a romperse.
—Si no vienes conmigo… —dijo con voz distorsionada— …entonces te seguiré.
Leo tomó a Javier del brazo.
—Corre.
El reflejo se lanzó hacia ellos, moviéndose como una sombra brillante. La ciudad alrededor comenzó a distorsionarse: los edificios se doblaban, las luces parpadeaban, los reflejos en las ventanas gritaban sin sonido.
Javier y Leo corrieron por la avenida. El otro Javier los seguía, cada vez más rápido, cada vez más brillante, como si la ciudad le diera fuerza.
—¡A la estación! —gritó Leo—. ¡El metro puede sacarnos de aquí!
Javier miró atrás. Su otro yo estaba a solo unos metros, con los ojos llenos de luz.
—¡No puedo más! —gritó Javier.
—¡Sí puedes! —respondió Leo—. ¡Porque tú eres real!
Javier apretó los dientes. Corrió más rápido. La estación apareció al final de la calle, reflejada mil veces en las ventanas.
El reflejo saltó hacia él.
Javier se giró.
—¡No soy tú! —gritó.
La figura se detuvo. Su luz tembló. Su forma se quebró como vidrio.
Y con un sonido suave, como un suspiro, el otro Javier se deshizo en miles de fragmentos brillantes que flotaron en el aire antes de desaparecer.
Javier cayó de rodillas, respirando con dificultad.
Leo se arrodilló a su lado.
—Lo lograste —dijo—. Elegiste ser tú.
Javier cerró los ojos.
—No sabía que era tan difícil.
Leo sonrió.
—Las versiones perfectas siempre mienten. Las reales… luchan.
Javier se levantó lentamente.
—Vamos. Antes de que la ciudad cree otro “yo”.
Leo asintió.
—La estación está cerca. Y después… el metro nos llevará a la siguiente ruta.
Javier respiró hondo.
—Estoy listo.
Pero mientras caminaban hacia la estación, Javier sintió algo extraño.
Como si una parte de la ciudad todavía lo estuviera observando.
Como si el reflejo no hubiera desaparecido del todo.
Gramática: El uso de “preferir + infinitivo / que + subjuntivo
Este capítulo introduce decisiones personales y comparaciones entre opciones.
1. Preferir + infinitivo
Para expresar una preferencia personal.
| Prefiero ser yo. | I prefer to be myself. |
| Prefiero vivir con mis errores. | I prefer to live with my mistakes. |
| Prefiero enfrentar la verdad. | I prefer to face the truth. |
2. Preferir que + subjuntivo
Para expresar preferencia sobre acciones de otros.
| Prefiero que no me sigas. | I prefer that you don't follow me. |
| Prefiero que Leo esté conmigo | I prefer that Leo is with me |
| Prefiero que la ciudad no decida por mí. | I prefer that the city does not decide for me. |
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